EL FIN DE LOS TIEMPOS

Poesías, relatos, cine, música... Un remanso en medio de este apocalipsis (grupo EFDLT)

martes, 21 de febrero de 2017

Pasión de metro (fin)

Seguimos escalando poco a poco por nosotros admirando cada curva, cada arrítmico latido, los sugerentes dobleces de la ropa, todo invitando al unísono al tacto, a palpar con avidez o, quizá, con una leve caricia, esperando que el otro hubiese desistido o, al menos, no coincidiera en el tiempo en esta actitud tan pueril como inevitable en este preciso momento.
Era irremediable dadas las circunstancias, volvimos a coincidir en las miradas, esta vez más valientes y sinceras. Ella me sonrió, le correspondí mientras desojaba enredaderas —era imposible que estuviera sin pareja… Yo llevaba unos meses saliendo con una nueva amiga… No nos conocemos de nada… Podríamos ser dos sicópatas en busca de presas… ¿Cómo, cuándo y sobre qué iniciar ahora una conversación?—. Dejamos de sonreír, después de un instante tan romántico como ese no pude evitar desnudarla, imaginar su piel a la misma distancia que entonces, apoyada sobre la pared del vagón de una forma exacta a la que tenía, sonriéndome con esa mezcla irresistible de inocencia y de misterio que hacía orbitar todo sobre ella, todo era el tiempo, el aire, el destino y la esperanza de la felicidad por encontrar una cálida estancia para dejarse llevar sin temor a los Dioses.
Una parada, ella miró desesperada donde se encontraba, era la suya, se detuvo un segundo como haciendo algo sobre la barra donde se agarraba y salió despavorida del metro dejando allí a varios moribundos entre los cuales yo me desangraba por dentro hasta ver algo escrito en aquella barra. No cambiaría el momento cuando descubrí ese número de teléfono —con serias posibilidades de ser su móvil— por cualquier otro tipo de placer emocional, incluidos los orgasmos que haya o pueda tener, con o sin ella.

Fue mi primera relación sexual consensuada en un vagón de metro y ya echo de menos la segunda, y si fuese con ella sé que arderíamos por completo en cualquier lugar fuera del aquel coagulante metro.  FIN


jueves, 16 de febrero de 2017

Cuentos eróticos: Pasión de metro (II)

Quien dice los pies llega de soslayo hasta la cintura, sus botas negras de medio tacón y hebillas heavy daban paso a unas piernas propensas a la infinitud, en esa justa proporción entre la esbeltez y lo robusto, no podía imaginar unos leggins mejor adaptados y creando formas más adictivas que el vaquero negro que ella llevaba como invitando a soñar en paraísos y aquelarres. No me parece muy correcto hablar de su culo, pero ocultarlo como si fuese un culo más de un mundo con seis mil millones de culos me parece un acto de desconsideración y frivolidad supina. ¿Qué significado tendría que Dios o el azar pusiese en la tierra unos glúteos de esa magnitud al alcance de tu mirada si no pudieras dar gracias por ello en voz alta compartiendo ese hallazgo casi mitológico con tus seres más cercanos y masculinos? Su cuerpo lo modelaba y abrigaba una camiseta elástica blanca y una cazadora negra con cientos de cremalleras de plata desabrochada lo justo para imaginar unos pechos sin fronteras de una redondez geométrica universal. Pero lo que realmente deslumbraba de ella, lo que hacía que a los dos segundos uno se preguntara como se atrevía a contemplar aquella maravilla sin merecerlo, sin ser un príncipe encantador o un héroe de leyenda, era su cara, el rostro de aquella muchacha del metro era la guinda que encumbraba la creación del mundo, la cima de belleza, de la armonía de sus piernas adentrándose en su culo, de la órbita hipnótica de sus pechos asomando a la luz. Era la confirmación de que hay algo grandioso que ha de conjugar ciertas cosas para dotar de imaginación y esperanza al resto de lo vivo…   




martes, 14 de febrero de 2017

Cuentos eróticos: Pasión de metro (I)

Hubiese sido una noche cualquiera, prácticamente desechable si ella no hubiera aparecido de repente en aquel vagón de metro justo frente a mí. Yo, ingrávido y absorto en la luz artificial como un simple insecto, como un león destronado que llora a la luna.

Nuestras rodillas tropezaron, más bien se encontraron en una órbita imposible de prever ni repetir, alcé la mirada y ahí estaba, parecía un hada gótica en busca de almas descarriadas y apasionadas, me atrevería a decir como la de un servidor, para hacerlas despertar del letargo social y guiarlas hacia la belleza de todo lo que se pueda imaginar, incluso de más allá. Mantuvimos varios segundos las miradas, yo diría que casi besándose, la apartamos al unísono, los dos hacia nuestra derecha correspondiente, con la maravillosa coincidencia de que volvimos a mirarnos a la vez, una reacción de vergüenza, tanto propia como ajena, nos invadió y la vasodilatación de nuestras caras nos transformó en seres de un tono rosado que delataban que la sangre estaba, de nuevo y al fin, igualmente ruborizada que emocionada. Los dos suspiramos, seguíamos inmersos en esta fantástica sincronización mágica, mirando hacia el suelo, allí solo estaban nuestros pies envueltos en pieles raras, nada que hiciera sospechar que mirábamos algo digno de admirar del resto de la humanidad. Por fin a salvo —supongo que pensamos los dos, seguramente—  


jueves, 9 de febrero de 2017

El amor es olvido

Después de todo el amor también es
olvido,
el que nos aísla del resto, y cuando me rozas
tras esa sonrisa perversa ese azaroso mundo
recóndito
vuelve a tener una oportunidad maravillosa para
conformarlo idóneamente todo, aunque sólo sea
por un instante.
Eso o un lugar donde no sea necesario,
sin la incertidumbre que desprende
cada decisión enredada con el resto
y con la del resto.
¿Por qué siempre hemos de elegir entre el caos
de la emotividad y la confortable tibieza de lo monótono?


martes, 7 de febrero de 2017

Cuentos eróticos: Lola (III)

Desistí de cualquier intento por contribuir a lo que fuese que estuviese creando aquella asilvestrada criatura, de hecho, dejarme llevar por ella ya lo consideraba como la consumación de una realidad inimaginable dentro del mejor de mis lascivos sueños que, además, coincidía con el mejor de cualquiera de mis sueños.

Reptó por mi espalda, noté la cópula y el vacío de cada poro invadido o abandonado, como cada vello se aferraba a mi piel resistiéndose a perderla. Descansó su cabeza sobre mis nalgas separándolas con su nariz como intentando enterrar algo, avanzó parsimoniosamente por ese tajo virgen y un punzante frío acuoso apareció como si su boca contara con una estalactita que iba arando y refrescando a la vez una zona desértica y baldía hasta entonces, preparándola para algo tan insospechado que atraía sin límites. Fue descendiendo, electrificó mi escroto, mi respiración expulsaba sangrientos fuegos artificiales, sonidos tan enigmáticos que ya han dejado de haber existido de nuevo. Con sus palmas en mis muslos cerró mis piernas y siguió avanzando con sus garras y su gélida boca por las fallas de mi cuerpo hasta llegar a mis talones, terminó de derramar el hielo de su boca en las plantas de mis pies, abrió sus piernas y empujando sobre mis temblorosos gemelos se sentó, me asió por los tobillos y levantó mis pies hasta hacer rozar ligeramente las plantas heladas por lo que adiviné que debían ser sus pezones, la oí suspirar como si fuese el primer aliento de un resucitado…


viernes, 3 de febrero de 2017

Cuentos eróticos: Lola (II)

Pero hacer cálculos con ella era un despilfarro supino de razonamiento. Me agarró por la cadera y me dio la vuelta como una caníbal dispuesta a terminar de sazonar su almuerzo. Se sentó sobre mis glúteos, con sus pulgares fue flanqueando mi columna ascendiendo hasta el cuello —yo me preguntaba si el masaje sería solo para aliviar tensiones después de una encarnizada lucha por satisfacer y viceversa entre contorsionistas, en un duelo a la luna, o un reconstituyente para volver, sin dar opción a cualquier otra consideración, a la hedonista batalla—, cambió de posición, realizando el mismo ejercicio pero esta vez de manera descendente, apoyó levemente su perineo sobre mis cervicales y masajeó mi espalda mientras sus pechos iban haciendo el más grato camino que lleve a lo desconocido, hasta acabar con un agarrón de arpía sobre mis cachas. No sabría explicar como el dolor de sus uñas pudo provocar al mismo tiempo un placer tan intenso, sospecho que por la suma de algo inaudito y ese vaivén de su vagina abarcándome y replegándose, como naciéndome de nuevo desde mi cuello a un mundo prodigioso.  Mi pubis necesitaba aliviar la tensión y el apetito por algo jugoso me empezaba a transformar en algo inestable y frenético. Lola apago todos mis desesperados conatos por participar activamente, al menos de momento, en aquel aquelarre de paroxismos sujetando con la firmeza de una Diosa cada gesto que ella no hubiese reclamado…      

    

lunes, 30 de enero de 2017

Cuentos eróticos: Lola (I)

No sé por qué decidí aparentar que seguía dormido. Ella regresó desnuda de alguna extraña misión en la planta baja, se recostó mirándome fijamente, se incorporó sobre su indómita cintura, acercó la cabeza endemoniada a mi pecho oliendo entre el enjambre de su cabello mi rastro de presa infartada. El sol amenazaba con terminar de cuartearnos y, sin embargo, Lola estaba de nuevo considerando no sé qué inconfesable acción sobre mis restos desintegrados por un extinto agujero negro, transformado ahora en la cama de la niña de “El exorcista”.
¿Dónde aprendería a lamer así? La verdad es que prefiero no saberlo. Me gustaría creer que es algo innato o instintivo, algo improvisado expresamente adaptado a mi cuerpo. De repente, como casi todo lo que sucede cuando Lola interviene, desenvainó su lengua y me fue imprimiendo eses de un pecho a otro, bordeando las costillas minuciosamente, orbitando alrededor de mi ombligo. Era como si supiese un ritual infalible para resucitar pasiones crucificadas.

La sangre fue poco a poco desperezándose, los glóbulos se alborotaban buscando el lugar exacto de la próxima caricia de su boca, todo lo que pudiese fluir en mí se agolpó en el primer órgano que se erigió en disposición a ser una vez más acogido por el milagro de un universo pantanoso y apocalíptico llamado Lola…  


miércoles, 25 de enero de 2017

Mañana

Todo lo valioso que nos queda es para más tarde:
luego te confesaré como echo de menos
tu espalda inclinándose desde mis cintura
hasta la pequeña muerte…
Quizá en otro momento lo de aprender a
cantar todos estos versos que lo añoran a voces…
Tarde o temprano sé que algo grande me
hará protagonista por el simple hecho de no
saber qué diablos pinto desde siempre en este cuadro…
  Mañana, será mañana aun sin opción alguna para que suceda,
cuando el ayer y el hoy,
al fin,
se cumplan


miércoles, 18 de enero de 2017

Aspiración (aforismo)

"Hoy aspiro a no tener nada que hacer mañana de antemano, e improvisar a medida que me apetezca algo"


lunes, 16 de enero de 2017

Actualización u obsolescencia

Algo finito y binario me está invitando últimamente sin pausa
a pensar en todo como si fuese la primera vez o, al menos,
 desde un lugar totalmente virgen.
Creo que intenta reiniciarme antes de
formatear
el resto de mi vida útil y
abandonarme
 a la anodina deriva de lo bloqueado u obsoleto.
Sincronizados la razón, el caos, los instintos y el subconsciente
que aún interactúan en mi periferia, emprenden el último
escaneo al rescate de mi sistema imaginativo.
Mucho me temo que solo me queda actualizarme
o formar parte de la floreciente chatarra ex-intuitiva



lunes, 9 de enero de 2017

Velázquez-Murillo-Sevilla

Todavía tienen la oportunidad de visitar y deleitarse con la exposición “Velázquez-Murillo-Sevilla”. Que tiene lugar hasta el 28 de febrero en el marco incomparable del Hospital de Venerable Sacerdotes (S. XVII), en el barrio de Santa Cruz, muy cerca de la Giralda.
La exposición la componen diez obras de Murillo y nueve de Velázquez cedidas por los mejores museos del mundo (Louvre, Prado, National Gallery…) y que será muy difícil que vuelvan a estar reunidas en otro momento o en otro lugar…


“A través de las 19 pinturas seleccionadas (nueve de Velázquez, fechadas entre 1617-1619 y 1656, y diez de Murillo, datadas entre 1645-1680) que componen la muestra, los visitantes se reencontrarán con la inteligencia pictórica y el virtuosismo técnico de ambos maestros, y podrán conocer la relación y puntos de encuentro de los dos grandes maestros del Barroco sevillano”


jueves, 29 de diciembre de 2016

Desear a máxima intensidad

No quiero dejar escapar la oportunidad que nos brinda este día sin desearos que deseéis a máxima intensidad, que el tributo que hayáis que pagar como ciudadanos no sea mayor que la recompensa de tener la posibilidad de soñar y, sobre todo, de hacer de algunos de esos sueños una milagrosa realidad. 
Abrazos...




martes, 20 de diciembre de 2016

Hazmerreír

A veces pienso que nadie es alguien,
que lo que es cada uno lo es en relación a mí,
eso me convierte en una deidad de andar por casa,
o en el hazmerreír de la humanidad...


Texto: Antonio Ruiz Bonilla
Ilustración: Dalí

viernes, 16 de diciembre de 2016

Cuentos infantiles para pensar. Pablo

Todo comenzó al final, como casi siempre que algo apenas sucede. Pablo era, es y será aún durante veinte horas más un niño de un año, cincuenta meses y sesenta días para el que dormir era perder el tiempo y, levantarse, comenzar el día empeorando. Vive en un pueblo de la comarca de los Alcores dentro de otra comarca llamada la Campiña de Sevilla. El nombre de su ciudad proviene del árabe “al-qala’a wadi al-ira” y significa “recinto fortificado del valle del río Ira”. A Pablo le gusta casi todo lo de su pueblo: ir al parque de Oromana, al teatro, al museo, al puente del dragón, a las hamburgueserías del centro comercial… pero, lo que prefiere casi siempre es no ir a ningún sitio, le encanta estar en su casa jugando, dibujando, viendo la tele o dando balonazos en el patio con su padre, que por cierto, es una versión casera entre Messi y Maradona.
Resulta que un día cualquiera entre primavera y otoño, Pablo entró en su casa sudando más que un lemming en Écija, decidió no esperar a que el aire acondicionado enfriara y subió en seis zancadas de tres escalones cada una la escalera hasta la azotea, estaba oscureciendo y pensó que cuanto más alto subiera y se alejara de la abrasadora tierra, más fresca sería la brisa nocturna. Cuando salió a la azotea estaba bastante oscuro, le sorprendió que en el tiempo de atravesar su salón y subir la escalera la tarde hubiese pasado de crepúsculo a noche cerrada…

Preguntas:
1.   ¿Qué edad tiene Pablo?
2.   ¿Para qué sirve dormir?
3.   ¿En qué pueblo vive Pablo?
4.   ¿De qué país son Messi y Maradona?
5.   ¿A qué provincia pertenece el pueblo de Écija?
6.   ¿Qué estación hay entre primavera y otoño?
7.   ¿Qué animal es un lemming?
8.   ¿Cuántos peldaños tiene la escalera?
9.   ¿Qué diferencia hay entre crepúsculo y noche cerrada?
10. ¿Por qué hace más frío cuanto más alto subimos?

Antonio Ruiz Bonilla


lunes, 12 de diciembre de 2016

Palabras

Palabra tras palabra, tras palabra…
buscando el consuelo en su azarosa disposición
para que nada amargo que nos preceda se
mute a letargos y a sepulturas.
Palabra tras palabra emotiva que sublimen
cada miseria, cada degradada expectativa
haciendo resucitar en nuestra trinchera
la erección de ser criaturas fantásticas
en un mundo único y maravilloso.
Palabra tras palabra, tras palabra…


martes, 29 de noviembre de 2016

El beso (Klimt)



Prometo que te querré siempre:
siempre que me quieras,
siempre que hagas que lo sepa.
En cuanto no fuese así creo
que te odiaría para siempre,
aunque no siempre sepa qué

significa exactamente “siempre”


Texto: Antonio Ruiz Bonilla
Cuadro: El beso (Gustav Klimt)

miércoles, 23 de noviembre de 2016

La tragedia (Picasso)

No pienso dejar que os rindáis, sé que saldremos adelante. Quiero que levantéis la cabeza y no penséis que las penas pueden diluirse en el profundo azul del mar. Nos queremos, tenemos lo más importante para ser felices, solo nos queda creer que podemos avanzar, y pensar que mi hermano, donde quiera que esté, se sentirá feliz viéndonos progresar…


Texto: Antonio Ruiz Bonilla
Cuadro: La tragedia  (Picasso)

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Hasta ahora

Hasta ahora y después de todo,
nada
ha sido suficiente…
La decepción de no admirar a
nadie
que no se decepcione constantemente
es una cruz demasiado frágil para
que alguien me redima clavándome…
El amor ha sido
relegado
a un complemento frívolo,
la salud es una lotería genética,
y la riqueza un afán incontrolado
por cosas muertas…
En medio, 
nosotros intentando
ser náufragos de preferencia,
moribundos de primera en la uci del deseo...


Poema: Antonio Ruiz Bonilla
Cuadro: Caravaggio


              

lunes, 14 de noviembre de 2016

La oportunidad de este día

A estas alturas ya no puedo permitirme desaprovechar la oportunidad que me otorga este día, cada día —por la única razón de serlo y de transcurrir— para interferir en la decadencia de cada instante y erigir sueños improvisados como orgías, o cadenciosamente seducidos en palabras.

El resto lo llamo claudicar ante el acantilado de lo establecido, ese que nos oculta más allá del vértigo todo lo no soñado, cada emoción no vivida…


jueves, 10 de noviembre de 2016

Inmerecidos

Quizá no nos merecimos nunca,
puede que solo fuésemos brotes amazónicos
luchando y asfixiándose y renaciendo
constantemente por una calidez selvática,
ignorando la voracidad del resto de la vida
incipiente…





Antonio Ruiz Bonilla 



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